Otra vez, otra vez estamos aquí, otra vez se hace realidad el sueño. El sueño de 650 niños durante un año entero. Otra vez hacemos la maleta, con la ilusión de llegar a vivir esos doce días tan especiales, esta vez es distinto, tienes muchas mas ganas de llegar, alli al sueño de todo niño.
Todo es un reencuentro, con abrazos, lagrimillas de felicidad, mas abrazos, besos y ese cariño tan especial que le tienes a todos los que han sido tus amigos en años anteriores. Han sido los doce días más perfectos del año, desde que escuchabas a las monitoras por la mañana diciendo: “Buenos días princesas”, y acariciándote los pies para despertarte. Y te levantas, cansada, y te das cuenta de que no estas sola, de que hay 53 caras de sueño a tu alrededor, y eso te arranca la primera sonrisa. Entonces todo es perfecto, simplemente no deseas tener nada más, solo verles sonreír. Entras y ves el comedor lleno de gente, de gente igual que tú y con las mismas ganas de vivir cada día intensamente. Allí, en Sabinillas, el cansancio NO importa, no importa nada que no sea divertirse. Cada persona que te cruzas mientras caminas por aquí es especial y cuando lo piensas te das cuenta de que se han colado en tu vida y se han instalado tan dentro que nunca serás capaz de sacarlas de ahí. Aquí no importan los grupos, aquí somos una piña todos, porque si uno se cae, los demás también, pero siempre hay algún monitor con una sonrisa incansable para darte la mano y levantarte del suelo. Esos años he aprendido tantas cosas de tanta gente, que no puedo contarlas todas. Todos, todos los amigos, son unas increíbles personitas. No sé si con esto he llegado a describiros lo que para mi es Sabinillas, porque es muchísimo más que un campamento, y que un sueño, es una vida paralela entre ciudades. Aquí no importa de donde seas, ni tu edad, aquí lo único que importa es sonreír. Gracias, gracias de verdad a toda la gente que hace posible esto, desde las chicas tan simpáticas que nos cuidan con la comida y limpian, pasando por los monitores que son una especia de amigos mayores de edad y que cada día lo han dado todo por nosotros. Llegando a animación con sus tonterías y a Pedro Pablo siempre haciéndonos reír aún con un dedo roto. Gracias y muchas a la enfermería. Y como olvidar esos increibles dia pasados alli. Y las veces que has pensado: “Gracias universo por este momento”
Ya toca, cerrar los ojos, apretarlos fuerte y concentraos. Pedir el deseo del reencuentro.
Hasta siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario